Los días en que nadie quiere leer un contrato
Vuestra madre murió ayer. Hoy el centro pregunta cuándo vais a recoger sus cosas, y quince días después llega una factura que nadie os ha explicado. Es el peor momento posible para abrir el contrato — y por eso la mayoría de las familias paga sin mirar.
Son pocas cosas y se resuelven en media hora. Casi siempre está todo bien. Cuando no lo está, hablamos de varios cientos de euros.
1. Hasta cuándo se paga
El contrato de plaza se extingue con el fallecimiento: a partir de ese momento el centro ya no presta ningún servicio a vuestra madre. Lo que muchos contratos sí prevén es un plazo para desalojar la habitación —habitualmente unos pocos días— y una cantidad por esos días.
Qué mirar en el contrato, en la cláusula de extinción o de fallecimiento:
- Cuántos días se conceden para retirar las pertenencias y desde cuándo se cuentan.
- Si esos días se facturan al precio completo o reducido. No se está prestando atención, manutención ni cuidados: se está ocupando una habitación. Un precio íntegro de plaza por días en los que no hay servicio es lo primero que hay que discutir.
- Qué pasa si desalojáis antes. Si el contrato da cinco días y vaciáis en dos, pedid que se facturen dos. El programa de facturación no sabe cuándo devolvisteis la llave.
Si la plaza era pública o concertada, avisad cuanto antes a los servicios sociales de vuestra comunidad autónoma: la aportación pública cesa con el fallecimiento y el copago se liquida hasta esa fecha. Cuanto antes se comunique, menos probable es que haya cobros indebidos que después toque devolver.
2. La fianza y la liquidación
La fianza se devuelve, descontando daños acreditados e importes realmente pendientes. Pedid una liquidación por escrito, concepto a concepto: plaza hasta la fecha de fallecimiento, días de desalojo con las fechas, servicios adicionales, fianza y saldo. Una cifra única sin desglose no es una liquidación, es una reclamación.
Revisad los extras de las últimas semanas: peluquería, podología, transporte, farmacia no financiada, absorbentes fuera de dotación. Son las partidas que se acumulan justo cuando ya nadie repasa facturas.
Y preguntad por el dinero de bolsillo si el centro gestionaba una pequeña cantidad para gastos personales. Ese saldo forma parte de la herencia, no del centro: pedid el extracto.
3. Las pertenencias
Pedid estar presentes al vaciar la habitación y que se levante un inventario firmado de lo que se os entrega. Parece excesivo en pleno duelo y es exactamente por eso que hace falta: en ningún momento desaparecen tantas alianzas, audífonos y gafas como en estos días.
Si falta algo de valor, comunicadlo de inmediato por escrito a la dirección y pedid copia sellada de la hoja de reclamaciones. Pasadas dos semanas ya no se reconstruye nada.
4. Los trámites, por orden
- Certificado médico de defunción, que emite el médico, y a continuación la inscripción en el Registro Civil, que en la práctica gestiona la funeraria por encargo vuestro.
- Varios certificados literales de defunción. Pedid cinco o seis: banco, Seguridad Social, seguros y notaría quieren cada uno un original.
- Seguridad Social. La pensión se comunica sin esperar; lo cobrado de más se reclama después. Comprobad además si procede el auxilio por defunción y la pensión de viudedad o de orfandad: no se conceden solas, se solicitan.
- Historia clínica. Los herederos pueden solicitar copia, salvo las anotaciones subjetivas de los profesionales y salvo que la persona lo hubiera prohibido en vida. Si tenéis dudas sobre las últimas semanas, pedidla ahora y no dentro de seis meses.
- Material ortoprotésico —cama articulada, silla— suele ser de una empresa o del sistema sanitario: se devuelve, no se tira.
Si la factura no cuadra
No discutáis por teléfono. Escribid a la dirección con tres cosas: la cláusula del contrato en la que os apoyáis, la fecha real en que se desalojó la habitación y la petición de factura rectificada con un plazo. La mayoría de los centros corrige, porque la facturación iba automática y no conocía la fecha real.
Si no hay respuesta: hoja de reclamaciones con copia sellada, inspección de servicios sociales de vuestra comunidad autónoma —que es quien autoriza e inspecciona el centro— y, para la parte estrictamente económica, la oficina municipal de información al consumidor o una asociación de consumidores, que tramitan este tipo de reclamación de forma rutinaria.
La parte que se lee antes
Si estáis leyendo esto mientras vuestro padre sigue en la residencia, lo útil es otra cosa: sacad el contrato ahora y buscad la cláusula de fallecimiento y la de la fianza. Cuántos días, precio completo o reducido, plazo de devolución. Es el párrafo que nadie lee al firmar y el único que importa en una semana en la que no vais a querer leer nada.
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Este artículo es información general para familias, no asesoramiento jurídico ni fiscal. Los plazos de desalojo, la fianza y la composición del precio dependen del contrato firmado y de la normativa de vuestra comunidad autónoma. Curalune no adjudica plazas ni garantiza disponibilidad.