La llamada
«Su madre se ha caído, la hemos levantado, está bien.» Das las gracias, cuelgas, y se te queda la pregunta que no hiciste: ¿cómo ocurrió?
Luego vuelve a pasar. Y a la tercera te das cuenta de que nadie te ha explicado nunca qué se cambió después de la primera.
Empecemos por algo honesto: las caídas ocurren también en centros que trabajan bien. Una persona mayor que camina se cae alguna vez; la que no se cae nunca suele ser la que ya no se levanta, y eso no es un buen resultado. La cuestión no es la caída — es lo que pasa después.
Lo que debe seguir a cada caída
- Una valoración inmediata: nivel de conciencia, dolor, si puede apoyar el peso, sospecha de traumatismo craneal — con especial atención si toma anticoagulantes, donde incluso un golpe leve debe valorarse.
- El registro del incidente: fecha, hora, lugar, cómo ocurrió, quién estaba, qué se hizo.
- La búsqueda de la causa. Las caídas tienen causas, y casi todas son modificables: un hipnótico introducido hace poco, una bajada de tensión al levantarse, una infección de orina, calzado inadecuado, gafas desfasadas, el timbre fuera del alcance, el camino al baño a oscuras.
- La modificación del plan de atención individualizado. Si el plan sigue igual después de una caída, no se ha sacado ninguna conclusión.
- La comunicación a la familia, no solo la llamada de cortesía.
Las seis preguntas que hay que enviar
Un solo correo a la dirección y al médico del centro:
- «¿Dónde y cómo se produjo la caída, y quién estaba presente?»
- «¿Qué valoración se hizo inmediatamente después, y quién la hizo?»
- «¿Se ha descartado una causa médica — tensión, infección, efecto de un fármaco reciente?»
- «¿Cuál es la valoración del riesgo de caídas, y cuándo se actualizó por última vez?»
- «¿Qué se ha modificado en el plan de atención a raíz de esto?»
- «¿Cuántas caídas ha tenido en los últimos seis meses?»
La última lo cambia todo. Una caída es un suceso; tres caídas en dos meses son un dato, y un dato exige algo distinto de una frase tranquilizadora.
La conexión que casi nadie hace
Si la caída llegó poco después de introducir un somnífero, un ansiolítico o un antipsicótico, ambas cosas van en el mismo correo. En la persona mayor esos fármacos aumentan el riesgo de caída — y la primera medida que hay que pedir es la revisión de la medicación, no una barandilla.
Pídelo de forma explícita, y aprovecha para preguntar por el farmacéutico responsable del depósito del centro: revisar la medicación es parte de su trabajo y no cuesta nada.
La respuesta que no hay que aceptar
La más frecuente es la sujeción: una barandilla, un cinturón, una butaca de la que no se puede levantar. Es la respuesta más rápida y la peor. Las sujeciones no previenen las caídas — las desplazan y agravan sus consecuencias, además de producir inmovilidad, pérdida de fuerza y agitación.
Si te la proponen, pregunta qué alternativas se han probado antes: cama baja, colchoneta en el suelo, luz nocturna, camino despejado al baño, revisión de fármacos, fisioterapia de equilibrio y fuerza, calzado adecuado. Y recuerda que una sujeción requiere prescripción médica, consentimiento informado, duración y fecha de reevaluación. Que existan centros libres de sujeciones demuestra que no son inevitables.
Si la caída ha causado un daño serio
- Pide copia de la historia y del registro del incidente, ya — no meses después.
- Haz que la valore un médico ajeno al centro y que lo deje por escrito.
- Fotografía y fecha hematomas o lesiones.
- Pide la hoja de reclamaciones: deja constancia oficial y suele bastar.
- Acude a la inspección de servicios sociales de tu comunidad. Señala patrones fechados — varias caídas en la misma planta dicen algo sobre la plantilla de noche.
El punto práctico
No preguntes de quién es la culpa: pregunta qué se cambió en el plan y cuántas caídas ha habido en seis meses. Haz que se revise la medicación junto con las caídas. Y no aceptes una sujeción como primera respuesta: pide antes las alternativas y, si insisten, la prescripción y el consentimiento.
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Las obligaciones de registro y valoración, la normativa sobre sujeciones y consentimiento, los requisitos de los centros y las competencias de inspección se regulan a nivel estatal y autonómico y se actualizan con regularidad. No modifiques nunca un tratamiento por tu cuenta: háblalo con el médico del centro y con atención primaria. Pide ayuda gratuita en los servicios sociales de tu ayuntamiento o en una asociación de familiares. Este artículo es información general y no sustituye el consejo médico ni el asesoramiento jurídico. Curalune no adjudica plazas ni garantiza disponibilidad.