La pregunta que se hace tarde
Su madre ingresa. Durante dos semanas se habla de la habitación, de la valoración, de los papeles. Nadie plantea la pregunta más práctica: ¿y su dinero? Dónde llega la pensión, quién firma, y cuánto le queda para la peluquería, el periódico, un regalo para la bisnieta.
Seis meses después la pregunta llega sola, y casi siempre mal: una retirada que nadie sabe explicar, una caja de gastos sin justificantes, un hermano que lo ha llevado todo y ahora no puede enseñar nada a los demás.
Lo que cambió en 2021, y que muchas familias aún no saben
Este es el punto de partida y conviene tenerlo claro, porque todavía circula vocabulario que ya no existe.
Ya no se «incapacita» a nadie. La reforma de 2021 eliminó la incapacitación judicial y la sustituyó por un sistema de medidas de apoyo orientado a que la persona siga decidiendo con ayuda, no a que otro decida por ella. Si alguien le dice que hay que «incapacitar a su madre», está usando un marco derogado.
De ahí se derivan tres consecuencias prácticas:
- El instrumento preferente es el que la propia persona otorga mientras puede: un poder preventivo ante notario, que designa a quien la asistirá y con qué facultades. Es el equivalente a haberlo decidido ella misma, y es rápido y barato comparado con lo demás.
- Cuando no hay poder y la persona ya no puede decidir, el juzgado puede establecer una curatela. Y solo si es curatela con facultades de representación hay alguien que actúa en su nombre; la curatela asistencial acompaña, no sustituye.
- La curatela representativa trae consigo controles reales: inventario de bienes en un plazo breve desde el nombramiento, y rendición de cuentas anual al juzgado. Es más lento y más incómodo. También es el único camino en el que alguien de fuera de la familia mira los números.
Ese contraste importa. En familias donde todos están de acuerdo, el poder preventivo es el mejor instrumento. En familias con tensiones —y son más de las que uno prevé—, la ausencia de control es exactamente aquello por lo que se discutirá durante años. Si usted es apoderado, lleve cuentas por su cuenta y enséñelas una vez al año a sus hermanos. No porque esté obligado, sino porque le protege.
Cuánto tiene que quedarle
Si su madre ocupa una plaza pública o concertada, no entrega toda su pensión: paga un copago y debe conservar una parte para gastos personales. Cuánto exactamente lo fija cada comunidad autónoma —normalmente como un porcentaje de la pensión—, y por eso dos personas con la misma pensión en dos comunidades distintas se quedan con cantidades diferentes.
No lo adivine: pregúntelo. ¿Qué cantidad mensual le queda a mi madre para gastos personales según la normativa de esta comunidad? Es un dato normativo, está escrito, y quien le diga que «no hay nada previsto» casi siempre no lo ha mirado.
Si la plaza es privada, esto no aplica: su dinero sigue siendo íntegramente suyo, y la pregunta pasa a ser quién lo está manejando y con qué título.
El dinero que guarda el centro
Casi todas las residencias llevan una pequeña cuenta de gastos por residente: peluquería, podología, cafetería, prensa, una salida. Es cómodo y está bien, siempre que se lleve como se lleva el dinero de otro.
Tres preguntas, todas razonables:
- ¿Cómo se registra? Un apunte con fecha y justificante por cada entrada y salida, no un cuaderno que se suma a fin de mes.
- ¿Cada cuánto recibo el extracto? Pida que se lo envíen periódicamente, por escrito, sin tener que reclamarlo.
- ¿Quién autoriza los gastos? La peluquería cada dos semanas es una cosa; una compra de doscientos euros decidida por un profesional del centro es otra.
Y una regla práctica que resuelve el noventa por ciento de los problemas: nada de efectivo en la habitación más allá de lo imprescindible, y nada de tarjeta. No porque el personal sea deshonesto —la inmensa mayoría no lo es—, sino porque en una habitación por la que pasan diez personas al día el efectivo genera acusaciones imposibles de desmentir, y las primeras perjudicadas son las trabajadoras honradas.
Señales de que algo no va bien
Retiradas repetidas que nadie sabe explicar. Una firma de un periodo en el que su madre no podía entender lo que firmaba. Un nuevo amigo muy atento que la acompaña al banco. Un familiar que lo gestiona todo y se molesta si alguien pide ver las cuentas. Un cambio repentino en el testamento o en los beneficiarios de un seguro.
El abuso económico a una persona mayor es una forma de maltrato, y las entidades bancarias tienen procedimientos para operaciones anómalas en clientes vulnerables. Pero antes de llegar ahí, el primer paso eficaz es el aburrido: pedir los extractos de los dos últimos años y leerlos. Casi todo lo que se descubre, se descubre ahí.
Seis preguntas que conviene hacer
- ¿En qué cuenta entra la pensión y quién está autorizado?
- ¿Hay poder preventivo o curatela? Y si es curatela, ¿es representativa?
- ¿Qué cantidad le queda para gastos personales según esta comunidad autónoma?
- ¿Cómo lleva el centro su cuenta de gastos y cada cuánto me envía el extracto?
- ¿Qué puede gastar el centro sin consultarme y a partir de qué importe necesita mi autorización?
- ¿Dónde está su tarjeta y quién conoce el PIN? Si la respuesta incomoda, esa es la respuesta.
Si las cuentas no cuadran
Por escrito a la dirección, indicando el periodo y pidiendo un desglose con justificantes. Si no llega respuesta o no convence, el siguiente paso depende del asunto: si es la gestión del centro, la inspección de servicios sociales de su comunidad autónoma; si la duda recae sobre quien tiene la curatela, el juzgado que la nombró, que puede exigir cuentas y remover al curador; y si hay indicios de abuso económico, el Ministerio Fiscal, que tiene encomendada la protección de las personas con discapacidad. Guarde copia de todo.
Por dónde empezar
Si su madre está a punto de ingresar, resuélvalo antes de firmar: en qué cuenta entra la pensión, quién tiene qué facultades, qué le queda para gastos personales y cómo se rinden las cuentas del centro. Si lleva años dentro y nunca se ha hablado del tema, empiece pidiendo los extractos: es una petición normal y nadie razonable se ofenderá.
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Este artículo tiene finalidad informativa y no sustituye el asesoramiento jurídico sobre su caso. Los porcentajes de copago y la cantidad reservada para gastos personales los fija cada comunidad autónoma y cambian: consulte la normativa vigente en la suya. Curalune no adjudica plazas y no garantiza la disponibilidad.