La frase que debería encender una luz
Va a verla y le dice: «no conozco a ninguno de ellos». Usted lo piensa y se da cuenta de que también es cierto para usted: en dos meses ha visto a seis o siete auxiliares distintas, y ninguna parecía saber que su madre toma el té sin azúcar, que se sobresalta si se le acerca por la izquierda, que fue maestra durante treinta años.
Parece una cuestión de calidez humana. Es una cuestión clínica, y probablemente el dato que mejor predice la calidad de todo lo demás.
Por qué la continuidad pesa más que casi nada
Piense en cualquier cosa que pueda salir mal en una residencia: una caída, una úlcera que empieza, un cuadro confusional, un dolor no expresado, una pérdida de peso, un audífono que deja de funcionar. Todas tienen algo en común: solo funcionan si alguien se da cuenta de un cambio.
Y darse cuenta de un cambio exige saber cómo era antes. Una profesional en su primer turno en esa planta no tiene término de comparación: ve a una señora mayor confusa y anota a una señora mayor confusa. Quien la conoce desde hace ocho meses ve que esta mañana no es como ayer, y lo dice. Ahí está toda la diferencia entre una infección detectada el primer día y una neumonía descubierta tres días después.
La rotación, por tanto, no es una cuestión de ambiente. Es la razón por la que en un centro las cosas se ven o no se ven.
El número español: los ratios de su comunidad
En España los ratios de personal de las residencias los fija cada comunidad autónoma en su normativa de autorización y acreditación, y se expresan como profesionales por residente, distinguiendo categorías: gerocultor o auxiliar, enfermería, terapia ocupacional, fisioterapia. Es un número, existe, y el centro lo conoce porque sobre él está autorizado.
Pregunte dos cosas juntas:
- «¿Cuál es el ratio exigido en esta comunidad para este tipo de plaza, por categoría?»
- «¿Y cuál es la plantilla realmente cubierta en los últimos tres meses?»
La segunda es la decisiva y la que nadie ofrece. Un centro puede estar correctamente autorizado sobre el papel y llevar medio año cubriendo turnos con horas extra, contratos temporales y empresas de trabajo temporal: el número normativo no cambia, la realidad diaria sí. Si solo le responden a la primera pregunta, ya tiene una información.
Pida además el dato de esa planta o unidad, no del centro entero. Las medias esconden precisamente la unidad donde vive su madre.
Las otras dos preguntas que nadie hace
La rotación. «¿Cuántas de las profesionales que trabajaban aquí hace un año siguen aquí?» No hay un umbral mágico, pero la diferencia entre un centro que responde con un número y uno que responde «ya sabe, es un sector difícil» es toda la información que necesita. El primero se mide, el segundo lo padece.
El personal de ETT. «¿Cuántos turnos al mes se cubren con empresa de trabajo temporal?» No es una pregunta hostil ni un juicio sobre las personas: quien viene de una ETT hace el mismo trabajo con la misma cualificación. Pero llega a una planta que no conoce, con residentes cuya historia no tiene, y se va. Es exactamente la continuidad que falta.
La figura de referencia
Hay algo concreto que pedir incluso en un centro con mucha rotación: quién es la profesional de referencia de su madre, con nombre. No «el equipo», no «la unidad»: una persona, que la conoce, que participa en la revisión de su plan de atención y con la que usted puede hablar.
Si no existe, pida que se designe y quede por escrito en el plan de atención individualizado. Es una petición razonable, no cuesta una plaza más de plantilla, y cambia radicalmente la calidad de la información que va a recibir.
Qué observar en una visita, sin preguntar nada
- ¿La llaman por su nombre? ¿Y por cuál — el que ella usa, o «abuela»?
- ¿Saben algo de ella? Pregunte a quien esté de turno a qué se dedicaba su madre. Si nadie lo sabe después de seis meses, la historia de vida no se lee, o no existe.
- ¿Dónde se hacen los relevos? Dos minutos en el pasillo, o un tiempo organizado.
- ¿Cuántas personas distintas la atienden en una semana? Si va a menudo, anótelo durante quince días: tendrá el dato usted mismo.
Seis preguntas que conviene hacer
- ¿Cuál es el ratio exigido en esta comunidad, por categoría?
- ¿Cuál es la plantilla realmente cubierta en los últimos tres meses, en esta unidad?
- ¿Cuántas profesionales de hace un año siguen aquí?
- ¿Cuántos turnos al mes se cubren con ETT?
- ¿Quién es la profesional de referencia de mi madre, con nombre?
- ¿Cómo se transmite la información sobre ella cuando cambia el personal?
Si no llegan las respuestas
Por escrito a la dirección, con las dos primeras preguntas juntas: es el par al que resulta difícil responder de forma vaga. Si no hay respuesta, el interlocutor es la inspección de servicios sociales de su comunidad autónoma, que es quien autoriza el centro sobre esos ratios y tiene competencia para comprobarlos. Y si existe un consejo o comité de familiares, esta es la pregunta típica para llevar allí: nunca afecta a una sola familia.
Por dónde empezar
Si todavía está eligiendo, haga las dos primeras preguntas durante la visita y observe la reacción. Ese par separa en dos minutos los centros que se miden de los que improvisan, y dice más que cualquier folleto.
Si prefiere no hacerlo solo, podemos ocuparnos nosotros. Por 59 € recogemos la situación de su madre, buscamos en su zona las residencias que responden de verdad a estas preguntas y le contamos qué nos han dicho, con nombres y fechas. Empiece aquí
Este artículo tiene finalidad informativa. Los ratios de personal y los requisitos de acreditación los fija cada comunidad autónoma y cambian: consulte lo vigente en la suya. Curalune no adjudica plazas y no garantiza la disponibilidad.